Feliz & Productivo

Ya ha pasado mucho tiempo desde que empezó este desastre social, económico y humano al que llamamos crisis. Ahora nos dicen que empezamos a salir del túnel y que España es poco menos que la locomotora de Europa. Sabe Dios, si es que hay alguno, que todos deseamos creerlo, pero somos escépticos en este asunto y no sin razón, ya que hemos visto borrado de un plumazo aquel bendito Estado del Bienestar que tantos años costó alcanzar.

La macro-economía repunta, sí. El paro desciende, eso dicen. Somos más competitivos, puede que sí, pero ¿¿a costa de qué?? ¿¿Qué ocurre con la micro-economía, con las familias, con las personas?? Y sobre todo,

¿¿es sostenible esta competitividad que se ha cosechado a golpe de recorte, de reducción de derechos y de bienestar en general??

Los cambios que ha traído la maldita crisis han provocado unos ajustes que podían ser efectivos durante un tiempo. Pero, de mantenerse este régimen del bajo coste y el yugo prieto, el remedio se convertirá en enfermedad, si es que no lo está haciendo ya.

No entremos en cuestiones filosóficas o morales sobre lo que está bien o lo que está mal. Estamos en un mundo en el que la batalla entre lo bueno y lo malo se ha relativizado tanto que casi ha dejado de tener sentido. Así que dejemos la moralidad a un lado y hablemos de algo que todo el mundo entiende. Hablemos de dinero:

El coste económico del deterioro del bienestar psicológico se estimó de 3,8 millones de libras por año en el Reino Unido en el año 2007 y más de 300 millones de dólares en EEUU, debido, entre otras causas, a la caída de la productividad.

Miremos bien las fechas, todavía no habían llegado las vacas flacas, así que podemos imaginar el devastador efecto que habrán tenido estos últimos ocho años de destrucción de bienestar social y laboral.

Buscar el máximo rendimiento al menor coste, dejando de lado el bienestar en general, y el bienestar laboral en particular, es una auténtica amenaza para el rendimiento mismo, por lo que es necesario regresar a una situación de equilibrio entre productividad y bienestar laboral, lo que ha sido llamado Sinergia del Bienestar Productivo Sostenible, en la que un alto bienestar en el trabajo suponga una mejora en el rendimiento, y viceversa.

Productividad vs. Bienestar: dos caras de una una misma moneda

Parece que estemos hablando de dos conceptos diferentes pero en realidad caminan juntos y cogidos de la mano. Tanto es así, que el deterioro en uno de los dos puede hacer que el otro le siga en su camino, produciéndose en ambos casos consecuencias negativas.

Cuando hablamos de productividad estamos hablando también de desempeño laboral, entendido como la conducta de las personas en su trabajo y cómo ésta afecta a los objetivos de la empresa. Abarca toda la gama de comportamientos desde la forma específica de realizar las tareas propias hasta comportamientos que afecten al clima de trabajo y las relaciones sociales en la empresa.

Algunos leerán la palabra “bienestar” y pensarán en una amaca y un mojito. Qué duda cabe de que podríamos calificar eso como estar bien, pero no solamente es eso el bien-estar. Ésta es solamente una de las dos caras del bienestar que la psicología contempla desde plaja-mojito1hace ya décadas. Ambas son importantes y están íntimamente relacionadas.

  • Hedonismo: en un sentido amplio, se refiere a la obtención de placer y evitación del dolor, la vivencia de sentimientos positivos más que de negativos. Efectivamente, es la amaca, el mojito, el sofá, la brisa en la cara… el no cargar con peso, dormir cuando se tiene sueño, comer cuando se tiene hambre, no sentir presión, no estresarse. “Vivir como un marqués”, que diría mi abuela.

  • Eudaimonia: está plenamente relacionado con el funcionamiento positivo. Es la realización plena del potencial de las personas, el funcionamiento pleno, el sentido de excelencia y perfección hacia la cual uno se esfuerza y da sentido y dirección a la vida. Tiene más que ver con el desarrollo pleno de las potenciales de las personas, a la máxima expresión de aquello que pueden llegar a hacer, entregar, ser. Ya no hablamos de mojitos y amacas, sino de perseverancia , de esfuerzo y desempeño máximo, superación de desafíos y alcanzar objetivos ambiciosos… desarrollo pleno en cualquier área de la vida.

Si pensamos solamente en el hedonismo, es difícil que lo asociemos a la productividad y el buen desempeño laboral. Sin embargo, teniendo en cuenta también la eudaimonia se dibuja inevitablemente la imagen defendida por la tesis del trabajador feliz y productivo, “Santo Grial” de la investigación en gestión durante las últimas décadas. Qué duda cabe de que el bienestar laboral tiene mucho de eudaimónico. 

Felices & Productivos

Es más, si realmente tenemos en cuenta las dos caras del bienestar y su relación con el desempeño y los utilizamos para construir entornos laborales que promuevan ambos aspectos por igual, las persona no solamente será productiva debido a su felicidad, sino que será feliz por el hecho de ser productiva.  Se trata de trabajadores felices con un alto desempeño laboral que hacen a las empresas más productivas y competitivas; o empresas competitivas y productivas que proporcionan bienestar a sus trabajadores y les ayudan a impulsar su desempeño. La felicidad refuerza al desempeño y el desempeño a la felicidad, por lo que esta situación, además, es perdurable en el tiempo, sostenible. Es un beneficio mutuo , una sinergia. El negocio perfecto.

No hablamos de anteponer la felicidad sobre la productividad ni tampoco de lo contrario, que es lo que se viene haciendo desde un tiempo a esta parte. Cualquiera de estas dos opciones tiene visos de convertirse, a la larga, en contraproducente en términos económicos para la empresa y, cómo no, para sus miembros. Se trata de encontrar esa sinergia bienestar-desempeño. No debemos aspirar a menos. No podemos.

De modo que va siendo hora de volver poner énfasis en el bienestar laboral de las personas, aunque solamente sea por motivos económicos. Quizá poner en práctica esta paradoja pueda suponer un esfuerzo y un coste que después se verán recompensados. El no hacerlo… quién sabe lo que nos puede costar.

Más información en:

Peiró, J. M., Ayala, Y., Tordera, N., Lorente, L. y Rodríguez, I. (2014): Bienestar sostenible en el trabajo: revisión y reformulación. Papeles del Psicólogo, 35(1), 5-14

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