Y tú, ¿qué eres, X o Y?

Me gustaría hacer una reflexión sobre uno de los aportes más importantes de la  Psicología del Trabajo y las Organizaciones, que atrajo mi atención hacia este campo. Pese a haber pasado ya más de medio siglo desde su aparición, todavía hoy sigue vigente el debate que planteó en sus inicios en cuanto al modo de gestionar a las personas en las empresas.

Pero más allá de eso, creo que plantea una reflexión personal que puede resultar clave en la actitud hacia la vida laboral de cada uno. Se trata de las Teorías X e Y” que Douglas Mc Gregor planteó en su libro “El lado humano de las organizaciones”, allá por 1960.

  • Teoría X:hommer 2

El modelo tradicional de organización basado en la creencia de que las personas corrientes son simples, vagas y egoístas por naturaleza; prefieren ser guiadas porque carecen de ambición y detestan la responsabilidad y el cambio. Esto implica que la administración de las organizaciones se ve obligada a dirigirlas, motivarlas y controlarlas para adecuar su comportamiento a las necesidades de la empresa o, de lo contrario, harían lo mínimo posible poniendo en riesgo el cumplimiento de los objetivos organizacionales. ¿Os suena de algo?

  • Teoría Y

cache_3336196El modelo alternativo, basado en una visión de las personas como seres con capacidad propia de motivación, potencial de desarrollo, capacidad de tomar responsabilidad y de comportarse de manera favorable para los fines de la organización. Así, la empresa ya no tiene que dirigirles, motivarles y controlarles, sino ofrecer un entorno adecuado para que sean ellos mismos los que descubran y desarrollen todo ese potencial.

Esta segunda teoría aboga por una ruptura con el modelo tradicional de organización para poner en práctica la nueva visión del ser humano ofrecida en los años ’50 por la Tercera fuerza de la Psicología, la Psicología Humanista, con Abraham Maslow y Carl Rogers como máximos representantes, y con el supuesto básico de que en las personas, como en todos los organismos, existe un impulso innato hacia el crecimiento y la actualización para desarrollar todo su potencial”.

No es mi intención aburrir con todo lo anterior ni con su influencia en el mundo organizacional, sino, como he dicho al principio, invitar a una reflexión personal. Es interesante pararse a pensar en la visión que cada uno tiene acerca del trato de las empresas a las personas, del comportamiento de las personas en la empresa y, más interesante todavía, cuál es la visión que tenemos de nosotros mismos en el trabajo y cómo son o cómo nos han tratado las empresas en las que hemos trabajado.

¿Encaja mi visión en X o en Y?           

142-150x150

Es posible que nos veamos a nosotros mismos como un individuo X: un ser pasivo y vago, sin ambición ni capacidad de responsabilizarse con su trabajo, reacio al desarrollo y al cambio, centrado únicamente en su persona e indiferente a las necesidades de su empresa,  dispuesto a hacer el menor esfuerzo posible, poniendo en riesgo incluso sus objetivos.

Con la anterior descripción se dibuja en mi mente la imagen de Hommer Simpson, personaje que resulta divertido en la televisión, pero a quien no quisiera tener que dar relevo diariamente en mi puesto de trabajo. Como he dicho, me parece posible que alguien con un autoconcepto cercano a esta descripción. Lo que me parece más extraño es que se sienta orgulloso y satisfecho con ello.

Me atrevería a apostar a que la mayoría de nosotros nos vemos más bien como un simpático Y: tipos motivados, capaces de comportarnos de manera responsable para cumplir eficazmente, afrontar retos y desarrollarnos, crecer en nuestro trabajo. El tipo de persona con el que casi todos estarían encantados de trabajar codo con codo y a quien la mayoría de organizaciones desearían tener en sus filas.

En cuanto a cómo vemos a las empresas, la tendencia suele cambiar.
Es habitual que, aunque 462nos describamos a nosotros como un Y, nuestra experiencia en el mundo laboral haga que nuestra percepción de las empresas se acerque más a la de una organización Xen la que nos hayamos sentido controlados y presionados sin que se haya tenido en cuenta muchas de nuestras necesidades y capacidades.

Por desgracia, es cierto que muchas empresas, más con la coyuntura económica actual, todavía se comportan de esta manera, aunque muchas otras lo hacen de un modo más humano. En esta situación, es posible que aunque nos consideremos Y nos “adaptemos” al ambiente y nos convirtamos en algo más parecido a X.

“Adaptación adaptativa vs Adaptación desadaptativa”

Al sentirnos tratados de esa forma, quisiéramos cambiar todo. Desearíamos que nuestra empresa, que nos trata como si fuéramos un martillo, una herramienta pasiva que no se mueve a menos que haya que clavar un clavo y que poco más sabe hacer, nos considerase de la noche a la mañana como un ser con potencial de desarrollo y crecimiento, con necesidades y capacidades extraordinarias. Eso sería fantástico pero desgraciadamente no tenemos una varita mágica para conseguir cambiar de golpe algo culturalmente arraigado en la organización. Sin embargo, eso no significa que no podamos hacer nada para mejorar nuestra calidad de vida laboral: podemos iniciar el cambio en nosotros mismos y ver cómo afecta a nuestro entorno.

Todos somos X e Y. En todos existe ese impulso innato hacia el crecimiento y desarrollo del potencial; todos tenemos las características de la teoría Y aunque a veces permanezcan latentes por motivos diversos. Mc Gregor decía que es tarea de la organización ofrecer el entorno adecuado, pero yo creo que también depende de nosotros, sobretodo de nosotros, descubrirlas, activarlas y desplegarlas. Debemos tomar la responsabilidad de nuestros propios actos. Aunque a veces pueda parecernos que no vale la pena el esfuerzo porque no será lo suficientemente valorado, en mi opinión, lo peor que podemos hacer es sucumbir y dejar esas cualidades enterradas.

No debemos subestimar la fuerza del hábito. Si nos habituamos a ser X y esperamos a que las condiciones del entorno sean favorables para desplegar nuestra parte Y, nos será mucho más difícil hacerlo cuando llegue el momento o, lo que es peor, puede que nos quedemos esperando y ese momento nunca llegue.

Sé Y

En lugar de esperar, podemos ser. Podemos ser proactivos, responsables y ambiciosos. Podemos ser generosos en el trabajo y tratar de mejorar en lo que podamos por nuestro bien y el de la empresa.

  • Sé proactivo: si sabes lo que hay que hacer, hazlo, no esperes a que te lo manden.
  • Sé responsable: si sabes hacer algo bien no hay razón para hacerlo peor. Si no sabes hacerlo pregunta.
  • No tengas miedo a liderar: no hace falta mandar sobre nadie, simplemente ayuda en lo que puedas, enseña lo que sepas y motiva a quien puedas.
  • Mejora: intenta superarte en tu desempeño día a día. Si crees que hay algo que puede mejorar aunque no dependa directamente de ti, proponlo. El “no” ya lo tienes y si la idea es buena, seguramente sea valorada.

La mayoría de estas conductas no suponen un enorme esfuerzo pero sí la decisión de adoptar una actitud positiva que implica no seguir dejándonos llevar por la corriente, tomar las riendas de nuestro comportamiento, lo que dirá mucho de nuestra personalidad a nuestros compañeros y superiores. Quizá esa decisión pueda afectar de forma positiva a nuestro entorno, quizá se nos tome más en cuenta, quizá se abran nuevas posibilidades para nosotros… quizá incluso alguien nos siga.

 vinilo decorativo circulo faro

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s